Siendo lo más directo posible y dejando a un lado todo el romanticismo que implica la navegación en un velero, un charter náutico se puede definir como el alquiler de una embarcación para disfrutar de unas vacaciones diferentes.
Desde el punto de vista romántico, por el cual, a muchos de los navegantes nos ha atrapado en sus redes este antiguo arte, se podría decir que un charter náutico es realizar un viaje inolvidable a través de un medio tan místico y peligroso como es el mar.
La posibilidad de viajar de esta forma nos permite conocer sitios y gente que de ninguna otra forma podríamos imaginar.
En el mar no existen fronteras, solo las que nos queremos poner a nosotros mismos.
Pero nunca debemos olvidar la dura y ardua labor de un marino,… de un buen marino, el cual se debe enfrentar constantemente a la fuerza invencible de la naturaleza.
En un velero disponemos de una casa flotante móvil, con nuestra cocina, camarotes, aseos, agua caliente, televisión, radio,…. y lo más importante… las velas, con las cuales podremos escuchar el sonido del mar.
Las embarcaciones se pueden alquilar con un grupo cerrado (familia, amigos, empresas,…) o por plazas (experiencia única para hacer nuevas amistades). Sin patrón, si tenemos la titulación y, lo indispensable, la experiencia suficiente para capear cualquier situación que se nos presente o con un patrón, que nos aconsejara desde las calas que merece la pena visitar hasta los rincones más escondidos en tierra.

Los marinos
Lo importante, sobre todo si nunca se ha navegado, es elegir el donde, cuando y como.
Hoy en día existen miles de posibilidades y empresas con las cuales poder realizar un charter.
Elegir la zona de navegación, la empresa, el barco, la duración del alquiler, las condiciones, puede darnos verdaderos quebraderos de cabeza.
La primera experiencia es la que suele marcarnos de por vida, y más en una actividad en la que estamos directamente en contacto con el medio ambiente.
Por eso es aconsejable iniciarse poco a poco y no lanzarse a la aventura desde el principio (que en muchos casos también sale bien).
Es mejor y más razonable, alquilar una embarcación por un día para dar un paseo por la bahía de Javea, por ejemplo y comprobar como nos sentimos a bordo de un velero, que alquilar un barco para navegar por el Caribe dos semanas.






